Estaba trabajando y al salir al espacio exterior oí los gritos de unos niños: "¡está lloviendo, está lloviendo!" Caían tres gotas. Tres gotitas que anunciaban que en breve, en tan sólo dos minutos, el sueño mojado de sentir la alegría del agua caer por la cara, pasaría al más implacable de los soles, de nuevo, como todos los días desde hace meses.
La lluvia es aquí, un fenómeno que llega casi a la expectación y alegria de los reyes magos, pero con la diferencia de la sorpresa, pues nunca sabes cuando llegará el regalo.
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