lunes, 11 de enero de 2010

Como no comportarse en un velorio

Julio Cortázar es mucho.

El duelo es de cada uno, y cada uno decide si lo comparte o, egoístamente, lo deja para la soledad del baño, de la noche, de la almohada confidente.
Y sale el féretro, y en primera fila están los más altos del lugar, que no se dan cuenta que dejan detrás y si poder ver, a los hijos y nietos, y no es su madre la que sale, ni Bisbal, ni el rey, que es la madre de otros. Pero no se dan cuenta.

Y corren al cementerio a coger aparcamiento. Y cuando llegan los familiares, ya no hay donde aparcar. Pero no importa, porque ellos ya tienen su coche bien aparcado.

A mí, que no me velen.